¿Cómo sanar la herida del abandono paterno?

Curación del autoabandono

Lo que puedes hacer: Aprovechar un sentido firme de asertividad para poder defenderte. La rabia a menudo surge del miedo a no reaccionar o a volverse despectivo y a quedar susceptible de ser abandonado en el futuro o a quedarse atascado en la búsqueda constante de aprobación, lo cual es francamente aterrador. Convierte la ira en asertividad equilibrada y empoderamiento Elabora una narrativa y una comprensión sobre lo que has perdido, las formas en que te han perjudicado y el dolor inexplicable. Puedes hacerlo por tu cuenta, con un amigo cercano o en el espacio de curación de la terapia. Valida la realidad y dale una plataforma; dar tiempo a tu historia evitará la depresión que viene de la rabia invertida, y permitirá que se mueva a través de ti en lugar de quedarse atascada en tu interior. Luego, con el conocimiento y la verdad de tu realidad, utiliza esta chispa de energía para comprometerte ferozmente a crear hábitos saludables {como mantener nuevos límites, hablar, asistir a terapia o incluso defender a otros} que promuevan un cambio impactante y sanador. 5} Levantando

Problemas de abandono

Crecí entrando y saliendo de las casas de otras personas mientras mi madre luchaba contra su enfermedad mental. Pasamos algunos años juntos antes de que un caos imprevisible pusiera patas arriba nuestro feliz hogar y, una vez más, me encontrara viviendo en casa de extraños. Mirando a un techo extraño en las noches de insomnio, anhelaba el control de mi propia vida. La seguridad era un concepto extraño para mí. Algo que pertenecía a los otros niños con los que iba a la escuela, pero no a mí. A los ojos de muchos padres y profesores, ser un niño de acogida significaba que yo era una «manzana podrida».

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Me cansé de la gente. Las heridas con mi madre y un padre ausente me inculcaron una profunda desconfianza. Navegaba por el mundo como si siempre me estuvieran atacando. Odiaba las fiestas de pijamas y cualquier experiencia que se pareciera a aquella primera noche traumática en la que, con sólo 3 años, me entregaron pataleando y gritando a los brazos de unos padres de acogida.

No importaba que mi madre me quisiera o que fuera una joven de 22 años que se abría paso a tientas en su propia vida profundamente traumatizada. Era una niña con una mente impresionable y la huella del abandono en mi psique era inmensa.

Cómo superar los problemas de abandono

Mamá se fue, me dijo. Se quedó en un hotel durante unas noches mientras «pensaba las cosas». Pero al final, se fue. Nos dijo una y otra vez que no nos dejaba, que dejaba a nuestro padre. Pero todo fue igual. No se la podía encontrar en la cocina los miércoles por la noche haciendo espaguetis o los domingos por la mañana haciendo tortitas. No estaba para despertarme con una sonrisa ni para desearme un buen día, todos los días. Sencillamente, ya no existía como antes.

Me sentí completamente abandonada. Esta mujer -mi madre- a la que idolatraba, amaba y apreciaba desde hacía 20 años había desaparecido de repente. Y a mí me tocó lidiar con el desastre que había dejado. Tardé unos años en reconocer la magnitud de este desastre, pero hoy comprendo que llevará tiempo y mucho trabajo limpiarlo todo. Para sanar el dolor y los problemas de abandono que me dejó. Ciertamente no es fácil, pero vale la pena. Y estoy agradecida de tener la oportunidad de crecer a partir de esta experiencia mientras continúo mi viaje. Los siguientes consejos me han guiado en la dirección correcta y han iluminado el camino hacia la curación:

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Abandonado de niño

Queremos que nuestra persona amada nos quite el dolor dejando de comportarse. Si él o ella no hiciera lo que activa estos sentimientos, estaríamos bien. Sin embargo, hasta que no sanemos estas viejas y profundas heridas, no estaremos bien. Siempre seremos vulnerables a que estas heridas se activen.

Sanar las heridas de abandono no ocurre de la noche a la mañana, pero tampoco tiene que llevar años. El primer paso es sintonizar con tus sentimientos con la voluntad de asumir la responsabilidad de tu dolor. Una vez que seas consciente de que se ha activado un dolor profundo, busca la ayuda de alguien que pueda sostenerte y nutrirte mientras te adentras en el dolor del abandono. Si no hay nadie disponible, sostén un muñeco, un oso o una almohada, y lleva el amor a la parte que te duele. Ábrete a tu concepto de Dios o Espíritu y permite que esta fuente de amor y fuerza te nutra.

Una vez que estés con una persona segura y que te nutra, o incluso por teléfono con una persona segura, sostén una muñeca o un oso o incluso una almohada con mucha fuerza y respira en el dolor. Ábrete al aprendizaje y permite que el Niño Interior que está sufriendo te dé información sobre el dolor original que todavía está atascado en el cuerpo. El cuerpo guarda los recuerdos que reprimiste en su momento, y ahora el cuerpo está liberando estos recuerdos. Pueden surgir muchas imágenes a medida que te abres al aprendizaje con tu Niño Interior. Asegúrate de tener a tu guía espiritual contigo, sosteniéndote, rodeándote de amor y consuelo mientras te abres a aprender sobre este profundo dolor. Para entender realmente tu reacción actual, necesitas entender lo que te ocurrió cuando eras pequeño. Sigue respirando profundamente y permite que tu Niño Interior te informe, aunque estés llorando. Cuéntale a la persona que te ayuda lo que tu Niño te está diciendo sobre lo que te pasó cuando eras pequeño. Puede llevar un tiempo, pero poco a poco te irás calmando. En ese momento, sintoniza con las falsas creencias que puedes haber abrazado cuando eras niño y que te están afectando ahora, y con lo que tu Niño necesita en este momento para sentirse amado y seguro.